Por David Maldonado Carbajal

Desde que fue dado a conocer por Howard Gardner en 1983 la teoría de que existen numerosas inteligencias, se ha hecho popular la importancia e impacto que tienen las emociones en la vida de los negocios; sin embargo, el concepto no ha filtrado hacia el corazón de la dinámica organizacional, seguimos escuchando que las empresas tienen baja moral, viven en un entorno de miedo, apatía, altos niveles de estrés y algunos colaboradores se sienten intimidados y sobre expuestos al trabajo.

En esta realidad nuevamente la culpa es bien atribuida a la ignorancia práctica de cómo entender la vida emocional y a la notable insensibilidad fruto de la creencia de que la empresa debe estar sumergida en un entorno racional y mecanizado. Este desconocimiento deja a la deriva el desarrollo de las relaciones entre los colaboradores, clientes y asociados.

El Gerenciamiento emocional, la nueva mina de oro.

¿Cómo puede un CEO o dueño de negocio ver claramente la dinámica de las emociones?, sencillo si comenzamos por observar, escuchar y sentir las propias emociones y las de los demás con dos simples preguntas: ¿cómo te sientes? Y ¿qué sentirías si sucediera esto? De esta manera es posible entender la relación entre un estado de ánimo o clima organizacional y los resultados del negocio.

Entender la vida emocional nos da el poder de convertir el plomo en oro, un estudio del Harvard Business Review en 2005 revela que el 70% del clima organizacional depende del estilo de liderazgo de los gerentes y directores, notablemente el mismo informe comenta que sorpresivamente el IQ emocional pierde terreno en las altas jerarquías del negocio, esto lo podemos interpretar positivamente si nos preguntamos ¿Cuánta más riqueza puede generar el negocio si los gerentes o directores logran una influencia más positiva y poderosa mediante un gerenciamiento emocional?

¿Cómo iniciar el mejor gerenciamiento emocional?

Para este blog hemos seleccionado 3 mejores prácticas de los líderes que han multiplicado los resultados del negocio mediante el adecuado gerenciamiento emocional:

Práctica 1. Conversan e influyen

Los líderes hablan cotidianamente con su equipo, los mejores líderes se conectan con la persona y logran una clara empatía para luego influir positivamente y la persona o grupo aprovechen sus capacidades.

Práctica 2. Se involucran y dirigen

Implica estar y vivir en la dinámica y no sólo verla o escucharla desde afuera, desde este punto el líder puede elaborar la estrategia emocional adecuada para cambiar el clima o sacarle el mayor provecho.

Práctica 3. Cultivan y aprecian la lealtad 

Un líder conoce el poder de la lealtad y a su vez sabe que es un valor que se cultiva y cosecha sólo a través de una relación basada en la confianza y la integridad.

No cabe duda que estamos en una era donde las emociones, largamente ignoradas o devaluadas, obtienen su lugar e importancia respectiva. Ante esta situación el reto de un CEO o Gerente está en desarrollar más habilidades emocionales, como la escucha, la empatía, el positivismo, el manejo del conflicto el desarrollo de las relaciones y sobre toda ellas la coherencia y la integridad.

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