El día de ayer descubrí algo que me causó tremenda sorpresa y tristeza a la vez. La Secretaria de Educación Publica (SEP) de México ha decidido bajar los niveles de estándares pensando que es una buena idea no permitir que los alumnos reprueben a través de su “Respaldo académico del acuerdo 648” (http://www.consultasrodac.sep.gob.mx/cartilla/pdf/Teoria_Reprobacion_648.pdf, 2012), pero no se ha dado cuenta del suicidio laboral y productivo que vendrá en el futuro, el cuál calculo que pasará en aproximadamente 6 años, en el 2023. Todo esto con la justificación de parte del ex subsecretario de Educación Básica, Fernando González quien ha comentado que «Un niño que se queda rezagado cuesta el doble, y la reprobación o no promoción afecta además su autoestima y su desarrollo académico», puede que sea cierta esta afirmación, pero si proyectamos a futuro, ese ahorro que están promoviendo el día de hoy, será un precio muy caro a pagar en el futuro.

Puede ser que te parece mucho tiempo de aquí al 2023, pero para ese entonces la guerra por el talento va a ser el dolor de cabeza de todas las empresas. Así que es ahora cuando se puede tomar acción para evitar ser uno de los afectados. La escasés de fuerza laboral va a ser un hecho, pero tú no tienes que ser de los afectados por la falta de recursos siempre y cuando siembres las semillas necesarias el día de hoy para recolectar el día de mañana.

El hecho que ningún alumno pueda ser reprobado y que en las Universidades haya reglas no escritas, como que “el profesor no puede reprobar alumnos porque es malo para el negocio” ya que existe posibilidad de bajas académicas debido a la frustración, es el inicio del problema. Estamos condicionando a las nuevas generaciones a limitarse con aquello que les complica de primer instancia, que al primer esfuerzo que realizan, si éste no es exitoso, abandonaran las tareas. Cada vez existe menos tolerancia a la frustración y créeme parte de la experiencia de vida de cualquier persona lleva algo de frustración, porque es esa sensación, una de las que nos ayuda a crecer, a esforzarnos, a ir más lejos y más rápido, pero si a la primera frustración nos damos por vencidos, nunca lograremos nada. Las próximas generaciones que están siendo “entrenadas” bajo un modelo de “tú siempre tienes la razón y no hagas demasiado esfuerzo si no quieres”, serán unos parásitos en la sociedad productiva, ya no habrá nada que los satisfaga, no tendrás forma de motivarlos de manera adecuada ni saludable.

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