Por David Maldonado Carbajal

Paulatinamente el tema de la “Zona de Confort” se ha convertido en una estrategia clave en las empresas, sin embargo, recientemente un destacado CEO preguntó: ¿Qué realmente es tan malo estar en la zona de confort? a los pocos segundos se dejó caer un silencio total.

Y qué razón tiene este CEO, que con tanto esfuerzo ha logrado que su empresa esté en un “confort funcional” y a su vez cuestiona el enfoque de su equipo gerencial sobre la constante necesidad de buscar el cambio.

Este tema llega mucho a nuestras manos, y nos toca esclarecerlo, desde nuestro enfoque y experiencia. Es cierto que se busca salir de la Zona de Confort, pero se ha perdido de vista que también es necesario habitar las fases de calma y satisfacción.

Cuando una empresa decide iniciar un proceso de cambio “planeado” tiene la esperanza de llegar a un nuevo puerto donde le sea posible desarrollarse nuevamente, echar raíz y dar frutos. Kurt Lewin denominaba esta fase “congelamiento” y la distinguía por su estabilización y equilibrio.

Hay muchos beneficios en la zona de confort y en especial la etapa es clave para solucionar problemas que comúnmente se tratan en los momentos de crisis o cambio, veamos algunos:

  1. Se logran canales de comunicación más sólidos.
  2. El equipo se cohesiona más, se da más fácilmente la cooperación.
  3. Se pueden mejorar los productos y los servicios.
  4. El clima es más estable para la planeación y organización.
  5. Surgen ideas creativas y el equipo tiene mayor facilidad para “expandirse”.
  6. Los procesos maduran y las políticas son claras.
  7. Es una época para cosechar frutos y enriquecerse.

¿Qué puede salir mal en la zona de confort?

Muchos CEO´s, bien intencionados, emprenden programas para salir de la Zona de Confort, cuando en realidad no son necesarios. Por ejemplo: un cambio en los números de ventas, puede sólo requerir una mejora en el producto y evitar un complejo proceso de cambio; aquí el confort funciona ya que permite una mejora continua.

El confort es tan bueno que es difícil dejarlo ir y en virtud de defenderlo la organización se acostumbra a vivir de cierta manera. El problema llega cuando el confort comienza a desvanecerse, hay que entender que la estabilidad es transitoria y en ocasiones la empresa puede seguir con sus costumbres en una Zona de Confort que ha dejado de existir. Aquí sí es necesario un cambio.

Esta es la claridad que necesita un CEO, saber en qué momento se encuentra y aprovecharlo al máximo, mediante la adecuada y profesional observación de un coach es posible esclarecer el panorama y diseñar la mejor solución.

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