No fue hace mucho que dentro de una capacitación participaba un líder y su colaborador, durante una de las dinámicas en pareja, el colaborador debía completar el rompecabezas con las piezas aportadas y el líder armaría otro, sólo que él tenía el mapa. El colaborador, demoró más tiempo en descifrar las piezas, justo cuando estaba por hacerlo su líder lo interrumpe y le dice cómo hacerlo.

El coach, al ver esto le pregunta por qué había intervenido de esta manera, a lo que respondió: “le ayudé un poco para que acabáramos más pronto”, ante esta respuesta el Coach le pregunta nuevamente, “¿le ayudaste o le subsidiaste el esfuerzo?”

Este tema no es sobre “el crónico sentido de urgencia”, es más profundo ya que tiene que ver con el reconocimiento de la legitimidad del otro y su contribución al negocio. Cuando desconocemos su capacidad simplemente lo estamos coartando, limitando y disminuyendo, haciéndonos cómplices de su incompetencia, lo cual provoca una dependencia constante y que a largo plazo traera riesgos y deficiencias para la organización.

Al suceder esto caemos en una práctica de subsidio que es muy distinta a la de ayudar. En la ayuda se parte de que la persona tiene una riqueza la cual se fomenta con oportunidades o medios. En el subsidio se parte de la escasez que compensamos poniendo el fruto en su mano, a esto se le llama “cultura del subsidio”.

Ideas clave para mitigar la Cultura del Subsidio 

 

  1. El subsidio es una práctica paternalista, sin embargo, en la empresa no hay niños, puedes iniciar por dejar que el equipo cumpla con su responsabilidad o que afronten sus consecuencias.
  2. Reconoce y trabaja sobre las frases “subsidiadoras” como:” Es que yo tuve que hacerlo por…” “No, yo les digo cómo tiene que ser…”, “Déjalo yo lo cabo…”, “Mejor dile a Juan que te lo haga…”, “déjalo así, ya que ellos lo revisen y digan si falta algo…”, “Si no te alcanza el tiempo te contratamos más asistentes…”, “aquí en esta empresa sólo yo puedo tomar decisiones…” en otras.
  3. Una vez que haz reconocido las frases “subsidiadoras”, debes permitir que el colaborador realice la actividad (con supervision si asi lo requieres).
  4. Inicia por observar a la persona desde sus fortalezas, así se generan acciones que puedan realizar.
  5. Evita apoyarte de aquellos que utilizas para suplir tus responsabilidades.
  6. Evita el proteccionismo o solapamiento, no les impidas su oportunidad por aprender de sus errores.

 

Subsidiar es una forma de retroalimentar o compensar el menor esfuerzo.

¡Tranquilo!  si has subsidiado, es probable que la intención positiva fue querer ayudar y eso es muy valioso, sin embargo, la clave de una dinámica productiva inicia por preguntarse ¿cómo hacerme cargo, de lo que puedo contribuir?

 

No olvides, que con tu hacer, alguien deja de hacer

Publicaciones Similares