Cada vez me impresiono más, al darme cuenta que la gente llega a la edad «adecuada» o más bien esperada por la sociedad, para dar el brinco y crear su propio emprendimiento, «familia». Lo hacen casi a ojos cerrados, no hay mucho titubeo, simplemente la idea de que así son las cosas, así han sido y así seguirán.

Puede ser que pongas en duda mi teoría sobre la familia como emprendimiento sin fines de lucro, en tal caso, te reto a que me digas que falta: La familia tiene estructuras, presupuestos, ingresos, egresos, sistema de delegación de tareas y funciones (esto incluye a los hijos, recuerda aquel día donde tus hijos aprendieron a comer por sí solos y recuperaste 40 minutos de vida y ahorros en alimentos desperdiciados), sistema legal involucrado y mucho más.

 

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