Por: David Maldonado Carbajal

Ser un líder o un empresario es uno de los retos más complejos e impactantes, que nace del talento del emprendedor por hacer realidad un proyecto de su inventiva o visión, es aprovechar una de las oportunidades más valiosas, que a su vez le exigirá una profunda transformación personal.

Las empresas son un fiel reflejo de sus líderes o fundadores, ya que transfieren sus formas de pensar, valores, ideales, vicios y demás componentes de su personalidad, tal y como se transfiere el ADN a un hijo y llenarse de orgullo.

Desde aquí el líder va desenvolviendo su negocio, el cual crece y se hace más complejo, sobre todo si se integran nuevos colaboradores, que deseamos sean lo más “parecidos” al líder y su cultura. Justo en este proceso es común que en el diseño del futuro no se consideren los cambios en el mundo o perdamos de vista que el equipo sólo replicar un 50% de los valores esperados y el resto será “nuevo material genético” que hará “mutar” a la empresa.

Cuando el negocio ha cambiado, su líder/fundador percibe que “su hijo” ya no es el mismo y necesita nuevas formas de liderazgo, revolucionar sus ideales pues ya no son suficientes o han caducado. El líder llega a un punto en que se ve obligado a cambiar.

En esta situación hay dos caminos, que no siempre se eligen tan libremente si consideramos en la ecuación, que se vive en la incertidumbre y la vulnerabilidad. El primero, lleva al líder a aceptar el cambio, el segundo, hacer lo posible por evadirlo y es cuando se muestra más resistente a nuevas formas de pensar, se torna aguerrido por defender su punto de vista e impone, tiende a ser temperamental y adoctrinador a tal punto que el líder llega a ser el principal obstáculo de su negocio.

¿Cómo adoptar más la primera opción, desde el punto de vista del líder o dueño del negocio?

Adoptar el camino 2, no es el fin del negocio, sólo hace más complejo y doloroso el camino, ahora el primero camino también requiere de un esfuerzo planeado que inicia con los siguientes puntos.

  1. Aceptar el cambio. Implica que el líder y el equipo se hagan conscientes de la necesidad del cambio y de los beneficios que hay detrás de él.
  2. Aceptar que es un proceso. La transformación es natural e inicia en la persona, la lleva a des construirse, diseñarse y renovarse. Atención, no es posible saltarse pasos.
  3. Tener un plan definido. Cambiar es una aventura, pero hacerlo de la manera más eficiente y efectiva es facilitándolo con un el diseño de un plan, el cuál puede cambiar durante el proceso, pero que de inicio inspira, mueve y esclarece.
  4. Acudir a un profesional. Diseñar y cruzar un proceso de cambio por sí mismo, es como correr una maratón, sin tenis, reloj o brújula. Los especialistas, dan las pautas que facilitan un cambio efectivo y rentable.

 

Finalmente, y centro de nuestro blog, destacamos 3 valores primordiales de un líder en el cambio, primero la humildad de saberse vulnerable y dejar de lado el ego, la valentía por emprender y sobre todo al momento de “dejar de ser y hacer” lo mismo de siempre y la fortaleza que a pesar de lo que suceda es capaz de mantener la trayectoria a pesar de lo que suceda.

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