El rol de liderazgo es un tema que siempre estará sobre la mesa de análisis, sabemos que no es sólo un puesto en las organizaciones, es el rol que adoptamos naturalmente y hace posible que las organizaciones eviten el caos y se pueda llegar a un rumbo definido.

El líder es el capitán que emerge de las condiciones naturales e históricas de la época, por lo que su estilo de liderazgo cambia en cada etapa, hoy queremos tomar una fotografía de tres generaciones del liderazgo y rescatar sus fortalezas y debilidades con el fin de sacar un mayor provecho:

Liderazgo G1

Es al que se le atribuye un sólido ejercicio de la autoridad, predomina la dirección unilateral jefe-empleado y se basa en la destreza manual de un trabajo específico, autores del siglo XX como Frederick W. Taylor (1856-1915) define pautas para coordinar este estilo de trabajo.

Fortalezas

  • Efectivo para coordinar tareas manuales, es altamente productivo y definen claramente las labores a realizar. Hoy puede ser útil en el proceso de ensamblaje de los teléfonos celulares.

Oportunidades

  • Llevado al extremo reduce a la persona a su capacidad manual, prolonga las horas de trabajo en aras de la productividad y puede convertir al líder en un capataz enfocado al mando y control.

¿Qué hacer si se tiene este estilo de liderazgo?

  • Ubicarlo en el contexto adecuado, respetando el derecho de la persona a crecer en su trabajo, hoy prácticamente el trabajo es mental y para aprovecharlo se necesita un estilo de liderazgo basado en la creatividad.

Liderazgo G2

Un estilo de líder que se enfoca en el ambiente de trabajo, son permisivos, motivadores y predominan las emociones. Su filosofía se basa en el dejar hacer y dejarse llevar. Común a mediados del siglo XX.

Fortalezas

  • Proyectan una gran confianza en la persona, diseñan entornos apasionantes y futuro prometedores, velan por el bienestar y promueven la creatividad.

Oportunidades

  • Pueden colocar el clima de trabajo por encima del desarrollo de las personas, son inestables y su productividad está directamente relacionada con el estado de ánimo del líder.

¿Qué hacer si se tiene este estilo de liderazgo?

  • Ser más ecuánime y asertivo, mantener foco en los objetivos, motivar ante la adversidad siendo realista y mantener un ambiente positivo basado en el crecimiento del equipo y el negocio.

Liderazgo G3

Es un líder que sabe equilibrar el mando y control, desafía al equipo a superarse, motiva a través del propósito, tiene una visión sistémica y busca el desarrollo de líderes.

 

 

 

Fortalezas

  • Logra que el equipo alcance su mejor nivel de productividad de forma apasionada, crean entornos positivos y alineados con el propósito del negocio. Dan grandes sorpresas en los resultados.

Oportunidades

  • La formación y desarrollo de este líder es altamente especializada, pues no sólo depende de su formación académica, también de sus valores y talentos visionarios y de negocio.

¿Qué hacer si se tiene este estilo de liderazgo?

  • Replicarlo, dejarle que adopte “pupilos”, aceptar los riesgos y mantenerlo en constante reto.

Tal y como lo hemos mencionado, todos los estilos de liderazgo aportan y logran resultados, sin embargo, hay algo que cualquier estilo puede adoptar y es la dignidad de la persona y su trabajo.

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